Abarth 850 TC





Carlo Abarth  nació el 15 de noviembre de 1908 en Austria. Desde joven fue un apasionado de los motores y de la velocidad; incluso intento hacerse un hueco en las competiciones de la época, pero un accidente puso fin a su carrera deportiva. Al final de la segunda guerra mundial abandono la dirección de un pequeño negocio automovilístico en Yugoslavia y regreso a Italia. Tras implicarse en el proyecto de Cisitalia, se fue a Turín, donde, en 1949, fundo la empresa que llevaría su nombre. Su fama como preparador de modelos para su uso deportivo creció tanto que, en los años cincuenta y sesenta, su nombre era garantía de éxito.




Muchos fueron los ejemplos de genialidad de este preparador deportivo, creador de auténticos bólidos que arrasaban en los circuitos y cuyo escudo, un escorpión sobre fondo rojo y amarillo, brillaba en el frontal de sus creaciones como un temido amuleto. Uno de sus coches mas populares fue el 850 TC, una versión veloz como el viento del Fiat 600, el mítico utilitario que motorizaría Italia y España. Todo empezó el 9 de marzo de 1955, cunado, en el Salón del Automóvil de Ginebra, se presento por primera vez el 600. Aquellas formas, diseñadas por Dante Giacosa, estimularon a la fantasía a Abarth, quien pensó que podría  transformar el 600 en un bólido capaz de triunfar en las pistas de todo el mundo.



Bastaron pocos meses para ver en el circuito la primera versión deportiva del 600, el Abarth 750, con un motor bastante similar al del utilitario y con una serie de molificaciones que mejoraban su aerodinámica. Era mucho mas costoso que su hermano de Fiat, pero Abarth, además de ponerlo a la venta listo para carreras, invento un kit de piezas que se podrían adquirir de forma independiente para permitir que cada usuario modificara a su antojo su 600.



Los buenos resultados deportivos del 750empujaron a Abarth a arriesgarse mas y a finales de 1960 estuvo listo para presentar su pequeño bolido, el Abarth 850 TC (Turismo Competición), con motor de 847 cc y una velocidad máxima de 140 Km/h. Se presento en dos versiones, para competición y carretera y en su exterior no presentaba diferencias notables respecto al Fiat 600. Las únicas variaciones perceptibles eran la altura desde el suelo, inferior al modelo de serie debido a la bajada de la suspension para garantizar un mejor agarre en carretera y un radiador suplementario situado en la parte inferior de la parte delantera que le proporcionaba un temible aspecto.



Los 850 TC de competición acapararon éxitos en las pistas de todo el mundo, por lo que se dispararon las ventas de la versión de carretera, también predispuesta para acoplar piezas y componentes capaces de transformar el utilitario domestico en un bólido zumbante. Cualquier propietario de un 600 podía comprar el kit de transformaciones del 850 TC y dotar a su vehículo de un aspecto y unas prestaciones deportivas.

El exito de ventas, sin embargo, complacó el negocio de un taller poco preparado para la producción en serie. Por ello, Fiat aceptó suministrar a Abarth carrocerías premontadas y carentes de una serie de detalles como los frenos anteriores, el carburador o los tubos de escape, para que Abarth se ocupara después de completar la construcción.


En 1962, se realizaron dos series especiales del 850 TC. La primera fue el 850 TC Nürburgring, así llamada en honor a la victoria obtenida en la prestigiosa carrera de 500 Km de Nürburgring del año anterior. La segunda fue la 850 TC/SS, con un motor de 57 CV y que después se rebautizo como 850 TC Nurburgring Corsa. También en 1962, Abarth realizo una nueva versión deportiva, mas potente, derribado del 600, el Abarth 1000, con un motor de 982 cc y una potencia de 60 CV. 


La aparición de esta versión no supuso dejar de lado la producción del 850 TC, que se alargó cuatro años más tarde. Seria para 1966 cuando se puso fin a la comercialización de la versión de carretera, pero continuo proporcionado durante algún tiempo vehículos a las escuderías deportivas. La ultima versión del 850 TC llego en 1968 y fue la denominada "Gruppo 5", una adaptación especial al reglamento deportivo de un automóvil que había hecho soñar a los apasionados del automovílismo.



- Un Cordial Saludo
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