Gilles Villeneuve "Il Picolo Canadese" - Parte I



Después de que ayer se cumplieran 29 años de la muerte de Gilles Villeneuve vuelvo a subir su historia reescrita para la ocasión, esta vez sera en dos partes, esta el la primera de ellas. Gilles tenía una gran frase con la que se despedia de su mujer cada vez que se ponía al volante de su Ferrari: "Espérame, no tardaré mucho" y siempre lo cumplía, da igual que el coche que tuviera y la posición en la que estuviera Gilles jamas se daba por vencido. 


Gilles Villeneuve tratando de domar su Ferrari tras un pinchazo en el GP de Holanda


Algunos de sus rivales de la época lo reconocerían como Jacques Laffite decía de él: "Sé que ningún ser humano puede hacer milagros. Nadie tiene facultades mágicas, pero Gilles te lo hacía creer. Así de rápido era”, Grandes campeones del mundo como Prost, que diría: "Entre mis rivales y yo hay una pelea por la pole, porque eso es importante. Pero con Gilles Villeneuve puedes ver una batalla por todo, hasta por el décimo lugar" , Piquet diría: "De alguna manera está loco, pero está claro que es un fenómeno. Es capaz de hacer cosas que nadie más es capaz de conseguir" o incluso el mismísimo Lauda diría: "Villeneuve tenía el mejor talento de todos nosotros. No importaba en que coche lo pusieras, era siempre rápido”.  Por su carisma dentro de la pista y sus inacabables ganas de luchar ademas de ser el piloto mas rápido jamas visto en la Formula 1 lo convertirían en una leyenda.


Gilles a los mandos de su Ferrari con el Nº 27



La historia de Joseph Gilles Henri Villeneuve comienza un 18 de enero de 1950 en una pequeña localidad de Berthierville, situada entre Montreal y Trois-Rivières, en la orilla norte del río San Lorenzo en la provincia de Quebec, Canadá. Un país muy poco dado al automovilismo, como el propio Gilles reconocería en alguna de sus declaraciones que: "En mi país tanto entusiasmo se reserva únicamente a los campeonatos de hockey sobre hielo" pero el seria la excepción. Gilles era de orígenes humildes y sin apoyo financiero se vio obligado a vender su casa y vivir en una casa rodante para poder competir. Seria un amigo suyo, John Lane el que le compraría los dos coches con los que compitió en la Fórmula Ford. Posteriormente, con el apoyo de varios benefactores privados conseguiría ganar los títulos de la Fómula Ford y la Fórmula Atlántic. 


Gilles Villeneuve a los mandos de una moto de nieve


Sus comienzos no podrían ser otros mas que en los trineos de nieve. Desde la infancia corría en trineos de nieve a motor, debutando a la temprana edad de 17 años, donde se convertiría en se convertiría en un gran especialista, llegando incluso a ser campeón mundial de su especialidad con tan solo 19 años, pero esto no sería todo, ya que cuando no estaba pilotando sobre nieve se dedicaba a domar automóviles sobre la pista. En 1971 comenzaría con las pruebas de velocidad, con un Ford Mustang que él mismo preparaba y con el que tendría un escaso éxito. Pero el éxito le estaba esperando dos años mas tarde cuando debutaría en la Fórmula Ford, con un Magnum. Su éxito sería total, ya que en las dos carreras disputadas lograría dos victorias, ademas del Campeonato de Québec. Para 1974 llegaría a la Fórmula Atlantic, con un March, pero su consagración llegaría en 1976 con la obtención del campeón de la Fórmula Atlantic estadounidense, donde su éxito sería aplastante ya que ganaría 9 de las 10 carreras del campeonato. En la temporada de 1977, lograría de nuevo el título de la Fórmula Atlantic pero esta vez pero en su versión canadiense.


Gilles Villeneuve a los mandos de un Fórmula Ford


Curiosamente sería James Hunt su descubridor, pero de una manera que hoy en día sería impensable en la Fórmula 1 actual. La historia de su descubrimiento comienza con la inscripción de Hunt en una prueba de la Fórmula Atlantic, donde iba a ser la estrella de Trois Rivières de 1976. Para sorpresa de todos sería el joven Gilles el que lograría vencer la prueba al mismísimo  James Hunt. Hoy en día que alguien como Hunt con el Campeonato del Mundo a la vista, arriesgase todo por pilotar un March de Fórmula Atlantic, pero él se arriesgó lo hizo. Lo hizo porque amaba casi tanto las carreras, como a su propia vida. Si el destino no hubiera puesto a Hunt en su camino quizás Gilles podría haberse perdido como otro piloto aficionado condenado a no llegar nunca a la élite y quizás el mundo en general nunca lo hubiera llegado a conocer jamás. Nada más llegar a Europa James Hunt, llamó inmediatamente a Teddy Mayer, que era el responsable de Mclaren por entonces y le dijo: "Teddy...?? Tienes que darle una oportunidad a este Villeneuve, es extraordinario...!!, nunca he visto nada igual, prácticamente rebotaba en el muro en todas las curvas, su control del coche fenomenal. 


Gilles Villleneuve a los mandos de un March de la Fórmula Atlantic

Para 1977 fue llamado por Mclaren para disputar los tests anteriores al GP de Gran Bretaña en Silverston, a Gilles le dieron un viejo Mclaren M-23 para que se desfogara. En la calificación Gilles lograría en nada despreciable noveno puesto, sorprendentemente por delante de Johen Mass con su moderno M-26, que entonces era piloto oficial de McLaren. Villeneuve era el modo extremo de hallar el limite, en Mclaren perdieron la cuenta de los trompos que se marcó Gilles aquel día en Silverstone, no obstante, lo que más les impresionó era su dominio del automóvil, ya que no dañó el coche, ni siquiera lo llegó a calar, y sin embargo llegaría en un discreto undécimo al final de la carrera a dos vuelta de la cabeza debido a un indicador de temperatura defectuoso, a pesar de todo marcaría la quita vuelta más rápida de la carrera. A un que había demostrado su valía e incluso la prensa británica como The Times que diría: "Cualquiera que busque un futuro campeón del mundo no necesita mirar más allá de este joven hombre", McLaren  había decidido no seguir contando con Villeneuve y éste se volvería a casa.


Gilles Villeneuve al volante del viejo McLaren M-23 en el GP de Gran Bretaña


Pero Gilles mostró en su calidad de pilotaje, que su técnica de pilotaje no era algo convencional; lo que Gilles hizo en Silverstone fue lo que haría siempre durante los siguientes cuatro años y medio, perseguiría y sobrepasaba con frecuencia los límites de velocidad de paso por curva sin perder el control para Gilles, hacer un trompo era tan natural como cambiar una marcha o frenar. Esto sería lo que llamaría la atención del mismísimo Enzo Ferrari al ver por primera vez al piloto canadiense, le recordó al legendario Nuvolari, que tanto había adorado en su juventud. El propio Enzo diria: "Cuando me presentaron con este "Piccolo Canadese", este paquete minúsculo de los nervios, me reconoció inmediatamente en él el físico de Nuvolari y me dije, vamos a darle una oportunidad.". 


Villenueve y Nuvolari


Entonces haría llamar al joven Gilles para ofrecerle una jornada de Test en Fiorano, el resultado no fue bueno pero ese "algo" especial que había visto Enzo en el, provocaría que esa misma temporada ficharía por la Scuderia que ya nunca abandonaría. Más adelante el propio Gilles reconocería que: "Si alguien me concediera tres deseos, mi primer deseo hubiera sido entrar en competición, mi segundo de estar en la Fórmula 1, el tercero de conducir para Ferrari. Cuando Gilles firma por Ferrari busca una situacion estable, donde poder combinar su explisivo talento con una vida privada tranquila y sencilla con su mujer Joanna y sus dos hijos pequeños Melanie y Jacques.


La familia Villeneuve al completo


La primera temporada correría los dos últimos Gp de la temporada, debido a que para ese momento las relaciones entre Niki Lauda y el Commendatore Enzo Ferrari se vinieron abajo, haciendo que el austriaco fuera prácticamente echado del equipo. El día 21 de Septiembre del 1977, Enzo Ferrari se hizo con sus servicios, para sustituir a Niki Lauda y que fuese compañero al lado de Carlos Reutemann. Lo primero que descubrió Gilles fue el horrible comportamiento del Ferrari 312-T2, llegando incluso a declarar en una entrevista: "Comparado con el Mclaren y el F-Atlantic, el Ferrari es un Callo..." o "Creo que aquí iría más rápido con el viejo March..."


El debut de Gilles en el Mosport de Canadá

El comienzo de la temporada no sería nada alentador, pues su debuto, casualmente el Mosport International Raceway de Canadá donde pronto mostró su fogosidad que le costo un trompo y un posterior abandono por una salida de pista provocada por una mancha de aceite que había en la pista. Su segunda carrera no sería mucho mas alentadora, ya que protagonizó el primero de su increíble racha de terribles accidentes.  Este tendría lugar en el Monte Fuji de Japón, Villeneuve al tratar de superar a Ronnie Peterson en la recta principal.
 En el intento, una de sus ruedas delanteras tocó contra una de las traseras del Tyrrell P34 (Los famosos Tyrrell de seis ruedas) de Peterson, lo que provocó que su Ferrari saliera  catapultado fuera de la pista, hacia el público. Con tan mala suerte que provocaría la muerte de dos espectadores y 10 heridos que se podrían haber evitado si es que éstos hubieran hecho caso del aviso de que en aquella una zona estaba prohibida para el público. Increíblemente tras el terrorífico accidente Gilles consiguió salir ileso de él. Tras la carrera Ronnie Peter declaró "este tipo es un peligro publico"


El espectacular accidente de Gilles en Monte Fuji de Japón


La mañana siguiente, Enzo Ferrari apenas podía dar crédito al ver los restos de su coche en el periódico, con el "loco canadiense" todavía cogido al volante, todavía no se explicaba como pudo haber salido ileso de aquello. Posteriormente Reutemann comentaría; "Enzo no entendía lo que se le había venido encima.... Un día tenía a Niki Lauda, y el día siguiente a este maníaco...". A pesar de todo esto, si James Hunt descubrió a Villeneuve, fue Enzo Ferrari quién lo pulió y lo hizo mejorar. Lo confirmó para la temporada 1978. Gilles era la antítesis ideal a la perfección clínica de Carlos Reutemann. El Commendatore lo adoraba, le provocaba una sonrisa y le alegro los últimos años de su vida.


Gilles Villeneuve al volante de su Ferrari en el GP de Italia de 1978

Sería 1978 su año más polémico. Sería una temporada muy dura en la que no conseguiría adaptarse a los neumáticos Michelin, pero su afán por obtener resultados en forma rápida, y así demostrar la confianza que Enzo había depositado en él. A pesar de que la temporada no empezaría mal con un octavo puesto en el Gran Premio de Argentina, justo por detrás de Reutemann. Después estaría implicado en diversos accidentes y despistes, entre ellos Brasil, Sudáfrica, EE.UU y Mónaco en los inicios de la temporada de 1978. Cada uno más grave que el anterior, desencadenaron muchas polémicas, pero su velocidad punta no se podía discutir. Los mecánicos del equipo lo empezaron a llamar "el aviador" pero  la terquedad de Enzo en mantener firme su confianza en el piloto canadiense, del cual apreciaba el carácter temerario. Esta confianza hizo madurar a éste rápidamente. Su nueva condición de piloto inmortal lo convirtió en el hombre espectáculo de la Fórmula 1, y en el nuevo ídolo de los tifosi. 


Gilles Villeneuve en el GP de Holanda en Zo


Gilles aprendió rápido, gracias a su compañero Carlos Reutemann, el cual lo machacó con el inconducible 312T2, pero con el mejorado T3 las cosas se igualaron, llegando con creces a estar a su altura. Con un 4º puesto en Bélgica, un 3º en Austria, le dio la razón al terco y viejo Commendatore. Su mayor experiencia y el trabajo duro del equipo se tradujeron en su primera victoria. Como no podia ser de otra manera, en su casa, delante de su afición, de sus padres y de su joven esposa. Esa primera victoria con Ferrari llegaría a final de esa misma temporada, en el GP de Canadá, celebrado en el circuito de Montreal. Sería el primero y único piloto canadiense que lograría ganar en casa.


Gilles Villeneuve celebrando su primera victoria en el GP de Canadá



- Un Cordial Saludo
        ID2007

1 comentario:

  1. Gilles Villeneuve es el piloto de F1 mas talentoso de la historia, punto.

    ResponderEliminar